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“No podemos ser verdaderamente progresistas hasta que todo California esté progresando”

“No podemos ser verdaderamente progresistas hasta que todo California esté progresando”

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Discurso de Antonio Villaraigosa en el Foro de California Latino Economic Institute, febrero 1, 2017.

Estoy emocionado de estar con ustedes el día de hoy. En estos días, encontrarme con compañeros californianos es reconfortante para mí.

Mientras que la amenaza de la presidencia de Trump se vuelve cada vez más real, en California estamos unidos como nunca antes. Millones marchando para proteger nuestro derecho a la salud, los derechos reproductivos de las mujeres, las libertades y los derechos civiles, y para defender a los inmigrantes de California, y a sus familias, en peligro de ser arrestados y deportados.

El Presidente Trump busca separarnos de nuestro tercer socio comercial, y vecino más cercano al sur, con un muro inútil en nuestra frontera que podría costarnos hasta $40mil millones construir. Contrario a nuestra constitución, el propone una prueba de religión para los refugiados. Estas políticas crean muros de división y desconfianza que enfrentan a musulmanes contra cristianos y judíos, documentados contra indocumentados, a los ricos contra clase la trabajadora.

Aquí en California no permitimos que nos dividan. En cambio, nos unimos alrededor de un propósito común: defender nuestros valores y proteger a la gente de nuestro estado.

Por largo tiempo, California ha sido un faro de esperanza para la nación y para el mundo. Hemos recibido a millones que comparten nuestra visión de libertad, tolerancia y oportunidad. Los recién llegados han participado en la construcción de una economía dinámica y una sociedad multicultural.

Pero, mientras defendemos nuestros valores, debemos recordar por qué luchamos.

Es importante mantener nuestros principios progresistas, pero es necesario que hagamos un balance de cómo vamos para hacer del progreso económico una realidad para los muchos californianos que se han quedado atrás.

Sillicon Valley crece tan rápido que no hay espacio para albergar a todos sus empleados, mientras que Central Valley tiene uno de los índices de pobreza más altos en la nación. La mayoría de las comunidades a lo largo de nuestra costa están prosperando, mientras muchas comunidades al interior de California se debilitan. Basta con viajar unas cuantas millas de Brentwood a Boyle Heights, o una distancia más grande de Hillsborough a Huron, para darse cuenta que existen dos Californias: una mayormente blanca y acaudalada, y la otra mayormente latina y pobre.
No debemos sentir resentir la riqueza de nuestra costa, sino crear políticas que expandan las oportunidades económicas a cada rincón de nuestro estado y a todos en California.

Conformarnos es lo último que debemos hacer. Tenemos mucha riqueza, pero también más pobreza que muchos otros estados en la nación.

California es la sexta economía más grande del mundo. Sin embargo, tener acceso a una vivienda es cada vez más difícil cuando los índices de propiedad de viviendas están en su periodo más bajo desde los años 40’s. El sueño californiano es cada vez más difícil de alcanzar para una clase media que comienza a disminuir por primera vez en casi medio siglo.

El lugar donde vives es un factor importante para determinar tu salario y tu expectativa de vida. La expectativa de vida en Marin County, la más alta en el estado, es casi 8 años mayor que la expectativa de vida en Kern County, en Central Valley.

Esta creciente desigualdad amenaza la esencia de nuestra sociedad. No podemos ser verdaderamente progresistas hasta que todo California esté progresando.

La desigualdad económica ha crecido porque nuestras políticas no han sido capaces de acomodarse a nuestra cambiante economía. California ha perdido muchos trabajos bien remunerados y los ha reemplazado con trabajos de bajos salarios.

Hoy, el costo de la vivienda, el cuidado infantil y la educación superior están por los cielos, mientras los salarios se estancan.

Coincide con estos cambios un ajuste demográfico importante en nuestro estado. Ahora somos en gran parte un estado latino, con destino a convertirnos en un estado mayormente latino.

Justo en el momento en que los latinos se han convertido en el grupo étnico más grande en California, la promesa de una vida mejor se aleja cada vez más y más de nuestro alcance.

Si la elección reciente nos enseñó algo, fue que el deterioro de las oportunidades económicas da cabida a una política basada en miedos. Es por esto que el trabajo de organizaciones como la suya es tan importante.

En este momento, California debe dirigir. Y ya que los latinos pronto seremos la mayoría en el estado, debemos dirigir. Debemos ayudar al estado a convertirse en un ejemplo de cómo construir una economía exitosa del siglo 21 que genere más trabajos de clase media en nuestra nación. Debemos trabajar para preservar la idea fundamental de que todo aquel que trabaje duro y honestamente pueden alcanzar una mejor calidad de vida.

En California, recordamos que no es nada nuevo cuando los votantes se precipitan en tiempos de ansiedad económica. Como estado, ya conocemos esta historia.

Fui elegido por primera vez para la Asamblea en 1994 al término de una profunda recesión que costó a nuestro estado miles de millones de dólares en deuda y disparó el desempleo.

Esto permitió que los inmigrantes fueran señalados como el chivo expiatorio, hecho que culminó con la Proposición 187 que eliminó la educación bilingüe y la acción afirmativa.

Durante mis seis años en Sacramento, trabaje con los líderes de ambos partidos para encontrar soluciones en común a los problemas que enfrentaba nuestro estado.

Creamos un programa para el cuidado de la salud infantil que extendió la cobertura a 750,000 niños en todo el estado. Cuando el gobierno federal arrebató beneficios públicos a inmigrantes documentados nosotros trabajamos para asegurar que esos beneficios estuvieran cubiertos en California. Aumentamos el gasto por alumno y mejoramos nuestras escuelas.

En ese momento, los latinos eran una minoría que construía una coalición estatal de gente que entendía que estas políticas eran para el beneficio colectivo.

Ahora que pronto seremos la mayoría recordemos ese momento. Resistimos por que no estuvimos solos.

Ahora que nuestros vecinos musulmanes son acosados por el fanatismo, recordemos las manos que nos extendieron su amistad. Hoy que se les niega a las mujeres sus derechos a la salud, recordemos el apoyo que se nos brindó. Recordemos quién estuvo de nuestro lado, hoy, que es momento de apoyar a la comunidad LGBT, al medio ambiente, a nuestros estudiantes de ser deportados.

En este momento crucial, ser progresista también quiere decir promover políticas económicas que eleven a todos los californianos a la clase media.

Durante mi carrera pública, nunca he sido el candidato o el servidor “latino”. Siempre he buscado unir a la gente alrededor de un propósito común.

Sin embargo, soy un americano orgulloso, e igualmente orgulloso de mis raíces mexicanas. Sé que California fue construida por todos aquellos que llegaron desde tan lejos en busca del sueño americano. Gente como mi abuelo Pete que llegó de León, Guanajuato, México, a principios del siglo pasado.

Somos americanos primero y sobre todo, pero si alguien busca crear un problema a costa de nuestra herencia mexicana, no lo permitiremos. Nos orgullecemos de nuestras raíces latinas de la misma manera que de nuestras raíces americanas.

Los ciegos intolerantes no saben lo que sabemos nosotros. Que los latinos busquen ser líderes no es una amenaza a los valores americanos, es adoptar orgullosamente éstos valores americanos de diversidad y dar la bienvenida a los recién llegados.
Los latinos quieren y necesitan lo que todos los californianos quieren y necesitan. Una economía más fuerte que genere más trabajos de clase media.

Algunos niños, más que otros, necesitan tener acceso a una educación temprana. La lucha por una educación preescolar de calidad para cada niño no es una lucha política, es profundamente personal.

Los niños latinos son ahora la mayoría en nuestras escuelas públicas en California. Para los padres de estos niños, mejorar estas escuelas no es una frase de campaña, es absolutamente necesario para tener las oportunidades que todos buscamos.

Muchas de nuestras familias deben trasladarse por horas para ir a trabajar. Entendemos que poder pagar una vivienda cerca de su trabajo, y contar con transporte de calidad es también una absoluta necesidad.

Nuestros colegios comunitarios CSUs y UCs reciben más estudiantes latinos. Abrir el acceso a una educación superior gratis y accesible para todos no es una idea abstracta, es una prioridad inmediata.

Muchos niños latinos pasan hambre cuando no hay suficiente agua para regar nuestros cultivos. Sabemos que no es una opción escoger entre proteger nuestra fauna o proveer al estado con el agua necesaria para crecer. Necesitamos tener los dos.

La promesa de América no puede ser una idea abstracta. Debe ser una idea concreta y alcanzable para todos nosotros.

Oportunidad. Oportunidad para todos. La libertad de trabajar y prosperar juntos. Estas son las promesas esenciales de América que entendemos y adoptamos en nuestras diversas comunidades de California.

Nosotros celebramos la libertad de ser exitosos por medio de nuestro trabajo. Nosotros no estamos listos para conformarnos con la tiranía de opciones falsas.

Nosotros no necesitamos escoger entre hacer crecer nuestra economía, mejorar nuestros negocios, proteger nuestro medio ambiente o cerrar la brecha entre pobres y ricos. Podemos y debemos hacerlo todo. Debemos ayudar a nuestros negocios a prosperar, pero asegurarnos de prosperar juntos.

Debemos cuidar los derechos y las tan merecidas pensiones de nuestros empleados mientras protegemos a la siguiente generación de trabajadores en California que deben pagar por estas pensiones. Yo comencé mi carrera como organizador de sindicatos luchando por los derechos de los trabajadores. Estuve a prueba durante mi alcaldía en la ciudad más grande de California, donde me di cuenta que los presupuestos muchas veces se nivelan a costillas de los pobres.
Yo no voy a ignorar el reto que representa pagar por obligaciones futuras de forma que se proteja a los trabajadores hoy y a los niños sin recursos mañana.

Es posible proteger los derechos de los maestros y promover mejores escuelas para nuestros niños. Nuestros maestros necesitan ganar más. Necesitamos escuchar más a nuestros maestros y padres de familia. Nuestros niños necesitan aprender más. Debemos, y podemos, hacerlo todo.

Hoy, aquí, entendemos que conforme los latinos nos convertimos en la mayoría en este estado, nuestro éxito será el éxito de California.

Nuestra presencia fortalece a América porque nosotros creemos fielmente en su promesa.

Nuestra realidad de pobreza y pocas oportunidades económicas debilita nuestro idealismo. Enfocarnos en el crecimiento de la clase media creará riqueza y oportunidades para todos.

Este no es solo momento para los latinos. Este es momento para California, y por supuesto, para América.

Gracias por su tiempo, por su trabajo y por ser parte de la lucha para encontrar juntos un mejor camino hacia el futuro.

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